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Andrey Kibenok, de 38 años, no tenía ni idea de tecnología cuando, hace 11 años, empezó a servir en el ejército de Ucrania. Hoy, el conflicto ha dado un vuelco y dirige un pequeño taller de fabricación de sistemas antidrones en el frente oriental en la región de Donetsk. A raíz de la gran invasión desatada en febrero de 2022, empezó a interesarse por el armamento que pronto ganaría protagonismo: los drones. Primero, en torno a 2023, los desmontaba y analizaba pieza a pieza. Después, al año siguiente, le picó la curiosidad por cómo podrían ser derribados. Y en eso está.

Alice Rufo (Toulon, 45 años) es la ministra delegada de Defensa en Francia. Algo así como una secretaria de Estado con mayor poder político. Pero más allá del cargo, es una de las personas más cercanas al presidente, Emmanuel Macron —fue su consejera diplomática—, y con mayor conocimiento y capacidad de análisis de las carpetas internacionales que incumben a Francia. Rufo, una de esas jóvenes talentos surgidas de la élite académica francesa, ha acompañado a Macron desde el comienzo en sus aventuras internacionales. La ministra recibe a EL PAÍS el lunes en su despacho del Ministerio de Defensa entre una reunión y otra. Los días son complicados.


El mercado energético global vive días de extrema volatilidad desde que Estados Unidos atacó a Irán, hace más de una semana. El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo ha inyectado una prima de riesgo inmediata en los mercados de materias primas. Lo que hasta hace poco era una tendencia alcista moderada en el precio del petróleo, se ha convertido en una carrera frenética por asegurar el suministro de combustible. El impacto se ha dejado sentir con especial intensidad en los derivados del crudo, castigando con especial dureza al gasóleo frente a la gasolina.
Las fotografías de la burbuja inmobiliaria, con grúas que dibujaban paisajes adornados de ladrillo y cemento, siguen siendo la referencia de un tiempo de frenesí en el que el mercado se movió más rápido que nunca. Pero el actual auge inmobiliario está cerca de dejar aquella imagen obsoleta. En algunos lugares, casi 20 años después, se están comprando más casas que entonces, fruto esta vez de una demanda voraz que se traga toda la oferta disponible. Según los datos publicados por el Ministerio de Vivienda este miércoles, ocho provincias registraron más transacciones a lo largo de 2025 que las que se dieron en 2006, el año que marcó el pico en la primera década del siglo. Y lo mismo pasó en 12 capitales.
En España hay municipios donde el impuesto de circulación puede ser hasta 350 euros al año más barato que en otros. Esa enorme diferencia fiscal ha creado un fenómeno peculiar, marcado por pequeños pueblos que concentran decenas de miles de vehículos matriculados, muchos más de los que podrían circular o aparcar por sus calles. Son los llamados paraísos fiscales del motor, localidades que han convertido el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) —conocido popularmente como impuesto de circulación— en una inesperada fuente de ingresos al atraer a grandes empresas y flotas de coches que registran allí sus vehículos para pagar menos impuestos.
Cada vez que la tensión escala en Oriente Medio, ya sea por el enfrentamiento entre Israel e Irán, la inestabilidad en el Mar Rojo o la retórica militar en el Golfo Pérsico, el mundo dirige su mirada al Estrecho de Ormuz. Y no es para menos. Por ese angosto paso transita diariamente alrededor del 20% del petróleo mundial y una cuarta parte del gas natural licuado (GNL). Ante la posibilidad de un bloqueo, la reacción mediática y política en España se centra en su preocupación por el precio de la gasolina, las diversas alertas sobre el recibo de la luz y los debates sobre el nivel de nuestras reservas energéticas estratégicas.

La moda no suele ser un tema de conversación en Washington, ciudad tan obsesionada con la política y el poder como poco interesada en la ropa como vehículo de expresión personal. Esta semana, la excepción llegó en la forma de unos zapatos con los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está fascinado.

Laime Arold, haitiano de 26 años, compra barras energéticas en una pequeña tienda a la orilla de la carretera Panamericana, en el sur de Chiapas, en México. José Adán, hondureño, reza en voz alta en un parque de Tapachula: le pide a Dios que lo libre de los secuestradores y de la policía en el camino. Gerardo Aguilar, venezolano, viaja a 90 kilómetros por hora, acostado sobre dos asientos en un autobús con rumbo a Guatemala, mientras habla por teléfono con la mujer que dejó en Caracas.


Toca ir a escuchar los resultados de la biopsia. El diagnóstico llega como una escena absurda y desconcertante. Las palabras carcinoma de mama caen de pronto como un objeto extraño. ¿Cómo? No puede ser. Nadie está preparado para ese momento. Los estudios muestran que el impacto inicial suele vivirse como un estado de shock cognitivo y emocional, con dificultades para procesar la información. Se cruza entonces una frontera invisible. De persona normal a “enferma”. Mientras se escucha al médico, la mente intenta procesar cifras, tamaño del tumor y tratamientos posibles. La información científica, aunque clara, puede sentirse abstracta y distante. Y enseguida llegan las preguntas en bucle. ¿Por qué? ¿Cuánto tiempo lleva eso ahí? ¿Es culpa mía? En ese instante, la manera de comunicar importa. En la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid recuerdan que acompañar el diagnóstico implica tiempo, escucha y presencia. La neurociencia afectiva ha demostrado que el contacto físico seguro activa mecanismos de regulación emocional y libera oxitocina. Profesionales como la radióloga Irene Vicente Zapata resaltan que el contacto ayuda a reducir el impacto del estrés y hace recuperar cierta sensación de control.
A pocos días del 50° aniversario del inicio de la última dictadura militar argentina, la justicia federal de la provincia de Córdoba confirmó la identificación de los restos de 12 personas que fueron desaparecidas durante ese período, entre 1976 y 1983. Estaban enterrados en un predio militar que funcionó como un centro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como La Perla, ubicado en las afueras de la ciudad de Córdoba, a 700 kilómetros de Buenos Aires. Los nuevos hallazgos son un revés para las ideas negacionista que, alentadas por miembros del Gobierno de Javier Milei, comenzaron a permear en los últimos años. Es una nueva evidencia concreta de un sistema de terrorismo estatal que confronta con el discurso que intenta suavizarlo.